Si tuviésemos la capacidad de ver a las personas como realmente son, sin duda los políticos serían tal que así: monstruos con tres ojos para vigilar a los votantes, a los enemigos externos (los congéneres de otros partidos) y a los internos (enemigos del propio partido). Han desarrollado dos narices para mejor oler y detectar negocios, privilegios e intrigas. También disponen de dos bocas, una para callar lo que verdaderamente piensan y otra para mentir. Por lo demás, todo fachada porque dentro no hay nada.
Por aquí por los Sures, las temperaturas estivales son tan implacables que tenemos que reflejarlo lingüísticamente de alguna forma. El calor, masculino singular, ocupa la franja entre los 25º y 35º Celsius. La calor, femenino singular, continúa hasta los 40º. Y a partir de los 40º ya hablamos de las calores, femenino plural, que es el acabóse, el me voy a morir ya, el este año hace más calor que el año pasado (mentira), el esto no hay quien lo resista... Alguien de los Nortes preguntará, ¿y por debajo de los 25º? Ay, señor mío, firmaba yo por tener 25º grados. De un año para otro se nos olvidan las calores, igual que se nos olvida el dolor...
Fotografía de Diego Morales Fuente Álamo de Murcia - España
Damas y Damos; Caballeras y Caballeros: El Supremo Guía les invita a escoger su camino. Colóquense en la fila que más les satisfaga, ármense de paciencia y, sobre todo, elijan bien. ¡No hay vuelta atrás!
* Hominoides que llevan la camiseta subida hasta debajo de las tetas para dejar ver un barrigón que rascan con fruición. * Hominoides con camisetas sin mangas que enseñan pelambreras sobaqueras. * Hominoides que visten bañador todo el día. * Hominoides que se rascan los cataplines y se acomodan la minga en cualquier momento y situación. * Hominoides que echan peste. * Feminoides que echan peste.