domingo, 22 de diciembre de 2013

"Menos la luna y yo". Jesús Cotta

Fotografía de Diego Morales

“Me lancé desnudo al agua
para limpiarme de todo
lo sucio que me lastraba”
nos confiesa Jesús Cotta con una sinceridad infantil y una valentía robusta. Así es, bucea en un pasado sublimado
“cuando mataba monstruos con pistolas de plástico"
salpicado de recuerdos tiernos
“y mis flores llegaban sin pétalos a casa
y aún así le gustaban a la Virgen del patio”
y de recuerdos tristes
“pobrecillos, tan niños y sin padre”
y de reflexiones filosóficas
“no pongas, pues, tu alma a arar el mar”
y de orgullos paternales
“para que nos nacieras tan graciosa”
y de reproches injustificados
“los ladrones de padres se disfrazan de tenis”
y de confesiones lacerantes
“rompí con Dios borracho ante un espejo”.

Es un poemario impactante por esa sinceridad expresada en detalles infantiles y sencillos. No hablamos de ñoñerías ni sentimentalismos adolescentes de venta en hipermercados, sino de la sencillez a la que se llega después de mucho destilar y trabajar el verso. Las creencias del poeta están presentes por doquier pero no por ello debería presentarse injustamente como un poeta cristiano, al que muchos no leerían pensando que sus poemas son jaculatorias de procesión. Nada más errado.
Es una poesía que nos toca la fibra sensible sin ser sensiblera, en la que nos reconocemos y que nos muestra diversos momentos por los que hemos pasado, pasamos o pasaremos.

Me ha gustado mucho. Le sobran algunos diminutivos, en mi opinión, claro.

“Menos la luna y yo”. Jesús Cotta.
La isla de Siltolá.  ISBN: 9788415422464

4 comentarios:

Las Gemelas del Sur dijo...

Me seduce esa lectura adulta sublimando la infancia.
A veces intento abrir esa puerta, no quiero renunciar a esa mirada de niña.

Besos.

Dyhego dijo...

La infancia nos viene a ráfagas constantemente, sus terribles miedos y sus encantadoras vivencias.
¡Benditos los que saben poetizarlos!
Salu2 infantiles, Gemelas sureñas.

Carlos de la Parra dijo...

Grandeza de pensamientos extraídos de la infancia.
La mía en lo personal no fué mi major parte, sentía que me suprimían demasiada libertad,disfruté más de la adlescencia en adelante.
Amirables alcances poéticos nos muestras en éste maestro Cotta.

Dyhego dijo...

Todas las infancias tienen dos caras, la del miedo y la de la felicidad.
Salu2 felices, Carlos.