jueves, 6 de octubre de 2011

Hasta los farolillos

Fotografía de Diego Morales

Situaciones que te ponen al borde de un ataque de metralleta:
Uno: Te molestas en avisar por móvil para recoger en coche a una persona en una determinada esquina y encima te hace esperar, estorbas, te pitan, etcétera.
Dos: Despides a una visita, la acompañas al rellano para que coja el ascensor y se queda hablando media hora más (no paso que me voy ya pero antes te cuento etcétera).
Tres: Te esmeras en preparar una comida decente para una hora determinada y los invitados llegan cuando les sale de las narices.

16 comentarios:

La Zarzamora dijo...

Vaya.
Yo no tengo coche, siempre voy en metro.
Nunca acompaño a nadie a la puerta...
Y lo último eso ya, es irreversible, hay gente que cree que es de buena educación llegar tarde, aquí es así. Lo hacen para dejarle al anfitrión un poquito más de tiempo para que termine de preparar la comida. Suelo ser muy puntual también me repatea que la gente se demore.
Un abrazo, y respira hondo...

Merce dijo...

Te veo cabreadillo!!

MJ dijo...

No te enfades, Dyhego. Son cosas que pasan hasta en las mejores familias :-)

Un abrazo.

Dyhego dijo...

También yo soy bastante puntual, Zarzamora, por eso me molesta mucho la impuntualidad. Más que falta de educación, es falta de respeto.
No sabía yo que en París se estilara llegar tarde...
Saludos.

Dyhego dijo...

Merce, cabreadillo, indignadillo, mosqueadillo...
Saludos con bocadillo.

Dyhego dijo...

MJ, cuando los impuntuales son los familiares, todavía me "inrito" más, jejeje.
Saludos.

Paco dijo...

Tranquilo Dyhego, hombreeee.
Yo en estos casos te diria "Vamos a echar el balon abajo y dejate de voleones.
Un abrazo

Dyhego dijo...

No se habla más, Paco.Vamos a tomarnos dos crucescampos ahora mismo, arsa.
Saludos.

Liliana G. dijo...

En verdad, esas cosas son enfermantes, no se sabe si los diferentes somos nosotros o son los demás, pero casi nunca coincidimos en estos menesteres.
Cuando despido una visita, lo hago hasta la calle ya que vivo en una casa, de modo que aguantar media hora con cero grado o con cuarenta y cinco a la sombra, es más que irritante.

¿Te dije que de tanto hablar de la Cruzcampo ya quisiera probarla?

Besos, Dyhego, y tranqui... como dice una prima mía: "uno de estos días me hago ermitaña".

Dyhego dijo...

Liliana: Hay veces que estas situaciones desbordan o estamos más suceptibles y nos cabreamos con más intensidad.
Cariños puntuales.

El Granaino dijo...

D. Dyhego, coincido con vd. en lo que observa, aunque pienso que se ha quedado corto

Me uno a las cruzcampo, aunque por que no, una 1925 de Alhambra con un poquito de jamón, queso y unas olivas harán olvidar todas esas situaciones.

Muy buen fin de semana sin situaciones estresantes.

Desde la ciudad de la Alhambra.
FJ

iglesiasoviedo dijo...

Hay que ser condescendiente con las aberraciones de los demás.
Un abrazo.

impresiones de una tortuga dijo...

A mí, la segunda ¡me subleva!, Dyhego. Esa gente que te dice : no me siento que ya me voy, que no me puedo parar, que me tengo que ir y te tiene de pié dos horas, ni se sienta ni te sientas.¡Uffff!.
Pero vamos a relajarnos ¿vale?.
Respiramos hondo, contamos hasta tres y....¡hay que joderse!.
Un saludo.

Dyhego dijo...

Granaíno: usted, tirando hacia su tierra con la alhambra... Primero se toma uno una cruzcampo, después una estrella de levante y para terminar una alhambra.
Saludos y gracias.

Dyhego dijo...

Oviedo: está muy bien ser condescendiente con los "fallos" de los demás pero también los demás podrían mirar un poquito por todos ¿no?
Saludos equilibrados.

Dyhego dijo...

Tortuga: ya veo que no soy el único por molestarse por esas "manías". Con un poco de buena voluntad todos nos apañamos.
Saludos.