miércoles, 6 de abril de 2016

Deberes sí, deberes no

Fotografía de Diego Morales
Lublin . Polonia

Seguro que ya sabrán ustedes que la nueva cantilena/cantinela en la cosa de la educación consiste en la erradicación de los deberes escolares en la casa.

Recordarán ustedes que este asunto tan novedoso ya se planteó cuando la implantación de la ESO. Supongo que también se plantearía en los años sesenta. Y en los años treinta. Los escolares que iban al colegio de la Cueva de Altamira también se quejaban, supongo.

Hordas de expertos denuncian el estrés al que están sometidos los alumnos, el poco tiempo de que disponen para jugar y participar en la vida familiar, la injusticia que supone que en algunas casas haya ordenador/enciclopedia/padres colaboradores y en otras no, etcétera, etcétera, etcétera.

Huestes de expertos indican que completar su educación en casa no tiene por qué ser contraproducente: repasar una lección, realizar un trabajo, hacer unos ejercicios, redactar, leer un capítulo, etcétera.

Como en todo, in medio, virtvs.

No obstante todo lo cual, me vienen a las mientes diversas situaciones que no provocan tanto escándalo:

una: los alumnos que van al conservatorio deben dedicarle horas y horas al instrumento.

dos: los alumnos que hacen deporte tienen que dedicar varias horas a entrenamientos, exhibiciones, encuentros y partidos.

tres: algunos alumnos dedican horas y horas a las videoconsolas.

No suelo yo mandar mucho trabajo para la casa; al contrario, casi todos los ejercicios se hacen y corrigen en clase, pero el gran problema es la diferencia de ritmos, que provoca efectos colaterales que van desde la trampa (el que se copia descaradamente del vecino) hasta la desesperación (el que termina la tarea en un tiempo razonable) pasando por el que se dedica a hablar, el que no los hace, el que ha olvidado el libro o el que ni siquiera copia los resultados.

Tampoco hay que desdeñar la percepción de los alumnos ante el trabajo: si el profesor no manda deberes para la casa, quiérese decir que la asignatura no es lo suficientemente importante. Lo mismo ocurre si se decide no utilizar libro de texto, pero éste es motivo para otra entrada.

La experiencia demuestra que los alumnos que no hacen los deberes en su casa, tampoco los hacen en clase.

Ejemplo: hoy les he dedicado a dos alumnos ACNEAE (alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo)más de quince minutos en volverles a explicar (digo volverles porque ya lo había hecho para todos momentos antes)un asunto gramatical. Lo que le he explicado a uno no le ha servido al otro porque estaba distraído, con lo cual, he tenido la santa paciencia de explicárselo (de nuevo) al segundo alumno. Les he ayudado a hacer el primer ejercicio de una serie. Cuando les he pedido que hicieran el segundo de la misma serie, ya no se acordaban. Paciencia. He vuelto a explicarlo. El resto de alumnos ya lo habían hecho y se dedicaban a hablar y a soportar con más paciencia aún el retraso en la clase. Al tercer intento infructuoso por que hicieran el ejercicio sin ayuda, la verdad, no me ha dado la gana repetir más la explicación. Hemos continuado con la serie. Al final, he revisado el libro de los dos alumnos citados y... ¡ni siquiera han querido terminar la serie! ¡Y eso que había escrito las respuestas en la pizarra!

Así que cuando un pedagogo buenista me toca los ... con sus teorías virtuales de laboratorio, me dan ganas de mandarlo a tomar por...

16 comentarios:

karin rosenkranz dijo...

Este es un buen tema para debatir. No has mencionado la organización de los deberes y de los estudios. Y de utilizar los tiempos libres en clase a favor del niño. O utilizar la biblioteca escolar. Hay niños vagos, niños organizados, niños estudiosos y trabajadores. Los deberes no matan a nadie! Y es necesario que también realicen actividades extraescolares lúdicas. Todo se puede realizar! Las tareas que dan los profesores dan plazos razonables para realizarlos.

En Buenos Aires por ejemplo, hay colegios que tienen a personas apoyando a los niños con algunos problemas (sea cual sea) están sentadas con el niño durante toda la jornada escolar. Tengo una amiga Psicopedagoga que trabaja de eso.

saludos

LA ZARZAMORA dijo...

Bueno Dieguito, ya sabes, hemos pasado por todo, primero deberes sí, luego no, luego sí, luego no...
Y quieres que te diga una cosa, a veces, estos padres tan sabiondos que opinan de todo y son más profes que tú mismo y saben más que tú... que vengan a dar clases en tu lugar un mesecito... y luego que opinen. Si los más están saltando cuando los meten en el cole o el insti para no tener que cargar con sus perlas todo el día.

Acaso voy yo a sus lugares de trabajo a decirles cómo tienen o deberían hacer el suyo con la cremita de hijos que tienen??? Todos maravillosos...

Hay tantas vendas e hipocresía actuales que me dan ganas de vomitar. Y ojito, eh? que en esto responsables somos todos menos los chavales que nos salen como pueden y ninguno a veces parece salido de la misma madre.

En fin que ohmmmmm, respiro, inhalo, exhalo y que sus padres les pongan los deberes.

Por suerte sabes que no me toca lidiar con esto hoy día pero tanta majadería, chorlito suelto e idiotez, me pueden.

La de reformas que llevamos ya a las espaldas... la misma y su contrario, sin contar que además retrocedemos en todo.

En fin.

Bizz, allez vous faire F-----.

Pour toi, bizz solidaires, murcianico.

Amapola Azzul dijo...

Mandalo a dónde te de la gana.
Besos.

Dyhego dijo...

Karin:
indudablemente es un tema complejo que necesitaría una exposición detallada de todos los pros y contras.
El sistema educativo español también contempla la atención a todos los alumnos con personal adecuado (pedagogía terapéutica), desdobles, apoyos, etc, pero no hay suficiente personal y la ratio de alummnos por clase ha vuelto a subir. No me consta que la enseñanza pública española contemple el caso de un profesor de apoyo para un solo alumno durante toda la jornada escolar. Sí he visto en alguno casos (pero hace años) personal de poyo (pero no profesores) que se dedican a llevar a un alumno en silla de ruedas de una clase a otra, pero durante las clases, no está presente ese ayudante.
En cuanto a los deberes, alguna tarea no viene mal.
Pero para llegar a este asuanto, antes habría que debatir otros: jornada escolar, asignaturas, número de alumnos por clase, por qué tipo de enseñanza se aboga, etcétera.
Salu2 y gracias por tu aportación.

Dyhego dijo...

Zarzamora:
no hay peor "experto" que el ignorante: desde el que nunca ha puesto una olla al fuego y te da lecciones de cocina hasta el pedagogo que te dice cómo dar la clase cuando nunca ha cogido una tiza y ve a los alumnos de uno en uno en su despacho.

A la hora de echar culpas, el más culpable es el profesor, claro, jajaja. ¡Todo el mundo lo sabe! :) Sonrío.

Bromas aparte, no intento escurrir el bulto y procuro mejorar y hacer mi trabajo lo mejor que puedo, pero me da mucha rabia que me vengan "expertos" a decir que si el alumno suspende es porque el profesor no ha sabido motivarlo, no ha sabido hacer que la clase sea lúdica, no le has explicado bien lo que tiene que hacer, no le has dedicado el debido tiempo, etcétera, cuando no se quiere ir a la raíz (o raíces) del problema, que, para mí, son las siguientes:
- ¿Queremos una enseñanza de tipo académico o práctico?
- ¿A cuántos alumnos puede atender un profesor en condiciones? ¿10 - 15- 2o- 25- 30?
- ¿Cuántas asignaturas debe estudiar un alumno?
- ¿Hasta qué edad tiene que "estudiar" obligatoriamente un alumno?
- ¿A qué edad hay que ofertar unos estudios académicos frente a otros, digamos que, laborales?

Resumir el problema de la enseñanza a una cuestión de deberes sí o deberes no es una campaña para desviar la atención, como siempre.

He dicho, jajajaja.
Sonrío.

Salu2 scolaires!

Dyhego dijo...

Azzul:
tampoco es que yo quiera descalificar a todos los "expertos pedagogos", simplemente a los que van de "sobrados y sabiondos".
Salu2 sabios.

LA ZARZAMORA dijo...

Lo pillé a la primera...
:))

Tienen suerte de contar con los profes que tienen, ya que sin ellos y su devoción, los centros y sus reformas, y sus leyes, hace tiempo que el sistema ni se tendría en pie.
Lo sabemos, ¿verdad?
Pues eso.

A Dios rogando, y con el mazo dando. Es lo que hay.

Bizz compréhensives, murcianico.

Liliana dijo...

Bueno, algo de eso escuché en las noticias y pensé, vaya! ahora estudiantes sin tares, qué más se puede pedir???!!!
Bien comparas a los deportistas que sin practicar no pudieran competir a la altura.....o los que asisten al conservatorio.

Ohmmmmmmmmm........!

=)

tecla dijo...

Estoy de acuerdo en todo cuanto dices, Dyhego. Qué me vas a contar. Las prácticas de lo enseñado se han de hacer. Los que son más aplicados las terminan en clase y los otros no, luego los han de terminar en casa. Y no hay más.
Antes se jugaba más pero había menos carreras y menos preparación de la ciudadanía.
-¿Y qué se hace con la búsqueda de la felicidad?
-Yo qué sé.
La felicidad y la no felicidad habitan dentro de nosotros.
Otro día hablaremos de ellas, Dyhego, otro día.

Dyhego dijo...

zarzamora:
j'en étais sûr!!!
El sistema público (aunque siempre seamos denostados) se mantiene gracias a que hay gente trabajadora y responsable (medicina, educación, policía, bomberos, etc), porque si fuera por los políticos, gestores, asesores, expertos, gerentes y demás mamandurrios, estábamos apañados.

Eh ouais, es lo que hay.

Salu2 compréhensifs.

Dyhego dijo...

Liliana:
ya te digo, un término medio, como en todo.
Javier Fernández, oro en patinaje artístico, le ha debido dedicar muchas, pero que muchas horas, a su disciplina ¿no? Y sacrificios. Estudiar sin sacrificios y sin dedicarle algunas horas extras tampoco es posible. Digo yo.

Dyhego dijo...

Tecla:
se supone que el conocimiento nos hace libres, nos proporciona herramientas para intentar ser felices, pero todo cuesta algún sacrificio que otro.
También es cierto que los niños necesitan tiempo para jugar. No obstante también comprobamos que hay padres que se quejan de la jornada escolar y les falta tiempo para apuntarlos por las tardes a la piscina, al conservatorio, a la academia de idiomas y a no sé qué más...
En fin, centrándome en la entrada, un exceso de deberes no es bueno, desde luego, pero no hacer nada en casa, tampoco es lo más deseable.
Salu2 felices.

amoristad dijo...

Nunca fui una estudiante brillante pero,al llegar a la pubertad me desvíe un poquito y fue de mal en peor.Lo cierto que al repetir séptimo de E.G.B,me mandan a «tirar piedras»con 14.Lo último que le oí a mi profesor decirle a mi madre:esta niña no vale para estudiar.No quiero buscar culpables pero,lo cierto es que para mis dos hijas quiero darlas más opciones y que nadie las diga lo que son o para que valen si no que lo descubran ellas con mi apoyo y mi acompañamiento.Con los deberes poco las puedo ayudar,siempre es un poco tedioso cuando ese tiempo lo tienes que repartir con actividades que queremos hacer.Lo cierto es que estoy a favor de que estudien para vivir,que no vivan para estudiar.Un poquito más imaginación para que esos deberes sean más atractivos y la obligación de nosotros los padres de ayudarles a crear habitos de estudio.Ardua y difícil tarea, crear normas para todos cuando cada niño es un mundo.La vida de adulto es trabajo,tenacidad,organización,normas...etc.Cuanto antes un niño entiendan y aprendar a dosificar su tiempo entre sembrar para el futuro y vivir el presente,mejor. Será un niño y después un adulto feliz.La escuela es la continuidad del hogar y viceversa y entiendo que es un trabajo en tres bandas:el profesor,el padre y el propio niño.
Un abrazo proaprendizajelibre!!

K dijo...

Yo también he escuchado mucho últimamente hablar de este tema. Creo que salió en algún programa de televisión, una madre que hacía campaña para que erradicaran los deberes.
Cuando yo iba al cole tampoco me gustaban los deberes, cualquiera preferiría salir a la calle a jugar. Pero entiendo que sea algo necesario. Tanto como quitar los deberes al completo no es la solución.

De todas formas, qué santa paciencia la tuya. Yo de pequeña quería ser maestra, les repartía las fichas de preescolar a las muñecas y les explicaba. Ahora, después de leer lo que has escrito, creo que no tendría tanta paciencia. Aunque pensándolo bien ya la tengo día a día con los vecinos de las comunidades de propietarios. Nos adaptamos, supongo.

Bueno, no dejes de mandar deberes para casa. Para mí, una parte de la lección se aprende en clase, pero el repaso haciendo deberes en casa es bueno para que el aprendizaje sea completo. De eso me di cuenta en la universidad. Cuando regresaba a casa, me daba cuenta de que ir a clase era el 50%, si pasaba los apuntes a limpio el mismo día para el examen no tenía que estudiar mucho más, porque se me quedaban (si pasaba los apuntes a limpio un tiempo después no, debía ser el mismo día). Por tanto, pienso que el repaso diario (bien sea a través de deberes o haciendo un repaso a lo aprendido) es imprescindible.

Vaya rollo te he soltado ;)

Dyhego dijo...

Amoristad:
¡muchas gracias por tu comentario, valiente y sincero!
Llevo todo el día pensando en la respuesta.
Poner muchos deberes es un disparate, sin duda. No poner ninguno puede ser contraproducente. Cuando se ponen demasiados deberes se puede causar un trastorno a toda la familia. Yo también recuerdo haberme puesto con mis hijos a terminar los deberes el domingo por la noche...
En cuanto a los diagnósticos a los que te refieres, es un tema muy complicado y delicado. Hay niños que pasan por una adolescencia complicada porque su interés está en otro sitio y todos lo pasan mal. Lo bueno es que siempre, cueste más o menos, se puede recuperar el tiempo perdido en los estudios.

No voy a ser corporativista. Hay malos profesores como hay malos médicos, malos albañiles y malos conductores de autobús. Y los diagnósticos se hacen teniendo en cuenta el pasado. El futuro, afortunadamente, está por escribir.
Cuando un profesor dice que tal alumno debería tomar otro rumbo educativo, no necesariamente está burlándose, ni condenándolo a muerte ni cerrándole las puertas del futuro. Simplemente se indica que, a la vista de los resultados pasados, ese alumno va a tener problemas en determinada vía educativa. Se intenta evitar frustraciones innecesarias y hacerle replantearse otras alternativas. La clave está en la madurez del alumno y en sus ganas de trabajar. Hay niños que se "pierden" a los catorce años y algunos años después se ponen las pilas. Ejemplos y casos los hay a montones y en todos los sentidos.
Tu profesor debería haber sido más cauto y plantear el asunto de forma positiva contigo y tus padres. ¿Por qué estás "despistada"? ¿no sería mejor replantearte tus intereses, tomarte un año sabático, retomar los estudios más tarde? Hay que recordar que querer es poder.
En fin, todos recordamos algún profesor nefasto. Yo tuve uno en la universidad que, tras una visita a su despacho, me dejó hecho polvo con lo que me dijo.
Salu2, Amoristad.

Dyhego dijo...

K:
todo el que tiene un trabajo cara al público desarrolla antes o después un a paciencia infinita.
¿A qué niño le gusta ir a la escuela y hacer deberes? ¡No veo ninguna mano levantada! :)
Lo dicho, un exceso de deberes es contraproducente. Ninguno, es un disparate.
Claro que los niños tienen que jugar.
También yo hacía lo mismo: tomaba apuntes, los pasaba a limpio y eso hace que se queden mejor los conceptos.
Salu2 debi2.