Fotografía de Diego Morales Mojácar - Almería - España
Habiendo tanto sitio donde construir sin molestar ni estropear el paisaje ¿tenían que hacerlo ahí precisamente? ¡Y lo peor es que no se sabe cuándo quitarán todos esos esqueletos de cemento!
Ante cualquier novedad, ocurrencia, excentricidad u originalidad se pueden producir dos reacciones opuestas. Una será progresista, avanzada y moderna. La contraria será reaccionaria, retrógrada y anticuada. Inevitablemente el suceso será glosado por expertos abiertos y avanzados que disertarán sobre las bondades y beneficios de la nueva moda. Poco después aparecerá un erudito que probará que dicha "modernidad" es tan antigua como el origen de los tiempos. Estas sesudas reflexiones a cuento vienen no de las calores que estamos sufriendo sino de una noticia y un vídeo que ví hace poco por internet, en este sitio . Se trata de unas bailarinas que danzaban en el escenario con unos patos. Por supuesto, decía una bailarina, la experiencia es enriquecedora porque los patos tienen un don innato para el ritmo y no sé qué más. Un espectador también reconocía haber disfrutado de una experiencia tan singular porque nos acerca más a la naturaleza. Un experto en no sé qué, también decía que este tipo de experiencias entre humanos y animales deberían ser más frecuentes para que los niños aprendieran a empatizar y desarrollarse ecológicamente.
Creo que es una gansada, pero, como dice José Mota ¿y si sí? ¿Y si no?