viernes, 21 de septiembre de 2018

Meriendas caras



Aparte de la idiotez que supone llamar "mufin" a una magdalena, me ha parecido cara la merienda (ya sé que el concepto de "caro" es tan difuso y relativo como el de "bello").
Uno va a un bar cuando no le ha dado tiempo a merendar en la casa o porque ha quedado con los amigos, pero, además, añadiría que también para comer algo diferente o que esté especialmente exquisito. Un zumo de naranja y una magdalena industrial me las tomo en mi casa por un precio sensiblemente menor.
Alguien dirá: "¡haberte pedido otra cosa! o ¡haberte ido a tu casa a merendar!
Sí, supongo que ese alguien tiene razón. Aunque tampoco había mucho donde elegir: o zumo natural o zumo envasado. No quedaba nada de bollería del día tampoco.
Ese alguien también podría decir: ¡haberte ido a otro establecimiento!
Por otro lado, es cierto que el dueño del bar tiene que pagar impuestos, salarios y los gastos propios de un negocio. Lo entiendo, claro.
Aún así, me parece caro. ¡Por tres euros compro una malla de dos o tres kilos de naranjas en el mercado! ¡Claro que si comparo este precio con lo que me soplaron por aparcar varias horas en un aparcamiento, ni les cuento!
¿O acaso me estoy haciendo avaro y roñoso?

4 comentarios:

VENTANA DE FOTO dijo...

Incluso el zumo natural, no es como el que haces en casa. Lo suelo hacer con naranjas recién cogidas del árbol. Me gustán las naranjas,pero en su temporada, ahora no me apetece.

Besos

Susana A dijo...

Tienes razón. Un saludo

Dyhego dijo...

Ventana:
mmm, qué ricas, las naranjas. Me encantan.
Salu2 naranjiles.

Dyhego dijo...

Susana:
gracias. La relación calidad precio no siempre es la adecuada.
Salu2 adecua2.