jueves, 17 de marzo de 2016

Trabajos coercitivos

Fotografía encontrada en el ciberespacio

Estamos en días de mucha emotividad, y no hablo ni de las fallas valencianas ni de las procesiones religiosas, sino de los resultados académicos: llantos, lamentos, insultos, rabia, desesperación, acusaciones, frustraciones y alguna que otra alegría, satisfacción y orgullo.

Hoy hablaré de los trabajos escolares.

Una de las peticiones clásicas de los alumnos consiste en la sustitución de los temidos exámenes por los trabajos ya que así se liberan de la presión de jugárselo todo a una carta, porque con un trabajo pueden demostrar mejor aquello de lo que son capaces, etcétera.

En realidad, los alumnos que hacen buenos exámenes realizan buenos trabajos y los que no estudian para aquellos tampoco se esfuerzan en estos.

Pero lo peor de todo es que no atienden a las instrucciones.

Empleé una clase (que se dice pronto: UNA CLASE ENTERA) en explicar en qué consistía la tarea. Para evitar trifulcas sin fin (que las hubo), les asigné a cada uno un país de la Unión Europea. Había una parte obligatoria y otra libre. La parte obligatoria consistía en utilizar el francés y tenían que nombrar el país, su idioma, su gentilicio en masculino/femenino y la capital. En la parte libre tenían que elegir algo típico de ese país (monumento, comida, acontecimiento o cualquier personaje)y contar algo breve.
También tenían vía libre para hacerlo a mano o en ordenador, dibujar o pegar fotos.
Y, por último, exigencia de hacerlo en un folio DIN-A4, respetar un amplio margen a la izquierda (con la precaución de respetar ese mismo margen, pero en la parte derecha si se utiliza el envés del folio) porque el trabajo iba a ser encuadernado y había que dejar sitio para el gusanillo.

En esto último insistí veinte o cincuenta veces, no recuerdo bien. Con ejemplos prácticos, por supuesto.

Preguntas: ¿Cuántos folios debe ocupar el trabajo? Uno solo. ¿Por las dos caras? Lo que quieras. ¿Con bolígrafo? Lo que quieras. ¿Y si no sé dibujar? Pega fotos. ¿Lo puedo hacer en español? No. ¿Y si no sé nada de ese país? Busca en la wikipedia en francés. ¿Todo entendido? Sííííííííí.

Resultados: trabajos que se adapten a las indicaciones, pocos, poquísimos. Me han utilizado el francés, el español e incluso el inglés. Muchas hojas arrancadas de cuadernos: cuadriculadas, pautadas con una línea, pautadas con dos líneas. Alguna había con la virutilla de papel que queda al arrancarlas de la espiral de alambre. Y de los márgenes, nada. Casi nadie los ha respetado.

Luego se quejan de la nota, claro. Y los padres dirán que soy exigente e intransigente. Y los pedagogos sapientísimos dirán que coarto la creatividad de los alumnos y alumnas.

Llega un momento en que me dan ganas de decir:
Haced el trabajo que queráis o no lo hagáis.
Decidid vuestra nota.





16 comentarios:

tecla dijo...

Sí que pasa eso.
Dan ganas de decir que te apruebe o te suspenda la vida.

Dyhego dijo...

Tecla:
Lo que más cansa es repetir las instrucciones. Si preguntaran algo relacionado con la asignatura bien pero cuando son detalles de este tipo...

karin rosenkranz dijo...

gajes del oficio...

Liliana dijo...

Qué difícil y luego por la vida hacen lo mismo, no respetan nada y quieren todo como si lo merecieran.... sonó como abuelita!!! jajajaja pero es así, si ya no siguieron instrucciones desde pequeños, les va costar sangre y tal vez ni así....te comprendo Dyhego.

saludos y buen finde =))))

Dyhego dijo...

Karin:
sí, son gajes del oficio, repetir y repetir hasta la saciedad.

Dyhego dijo...

Liliana:
si sólo se trata de entender las instrucciones para hacer un trabajo digno y recibir la mejor de las compensaciones: una buena nota. Tampoco es tan difícil,digo yo...

Liliana dijo...

Precisamente, porque es algo sencillo y ni así hacen caso, imagínate en algo difícil???

buen finde !

tecla dijo...

¿Sabes lo que pensaba?
Que tu blog es una buena herramienta para expresarte ante tus alumnos y sus familiares para que se vean retratados y se vuelvan más objetivos consigo mismos.
Para darles la ocasión de reflexionar antes o después, y aunque tu te pienses que tus palabras en clase caen en el vacío, ni por lo más remoto es así.
Llega un momento en la vida en el que nos da a todos por pensar y la semilla que sembraste empieza por fin a germinar.
Es muy importante el hecho de estar por ellos y no tirar nunca la toalla aunque uno desengañado piense en un momento en que les suspenda la vida como te dije ayer de manera precipitada.
Un abrazo, Dyhego.

tecla dijo...

Esto sirve también para los padres.

Dyhego dijo...

Liliana:
si es difícil, ni se intenta siquiera.

Dyhego dijo...

Tecla, mi blog no lo ven ni mis alumnos ni sus padres. Sólo un puñado de amigos, como tú.
A veces escribo anécdotas "negativas", pero también hay muchas positivas, por supuesto.

Dyhego dijo...

Tecla:
lo que pasa es que los padres, a partir de cierto momento, ya poco podemos hacer.

Tracy dijo...

Me ha gustado lo que has escrito y estoy de acuerdo contigo.

Dyhego dijo...

Gracias, Tracy.

LA ZARZAMORA dijo...

Jajajajajajaj

Yo aun sigo corrigiendo...
Vengaaa, que dentro de un par de días te toca repetir lo mismo...
:P

Bizz raz-le-pompom, murcianico.

Dyhego dijo...

Zarzamora:
parafraseando a Sara Montiel: corrigiendo espero, al alumno que más quiero, jajaja.
Salu2 avec de bonnes notes.