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viernes, 6 de agosto de 2010

Macguíber se queda en mantillas

Fotografía de Diego Morales

Vamos contentos, vamos radiantes, los niños detrás y nosotros delante... (cantan los MOJINOS...) cuando al abrir la nevera playera nos dimos cuenta de que teníamos birras, cubitos y vermú... pero ¡nos faltaban los vasos! ¡Menos mal que mi amigo Jesús tiene más recursos que el Macguíber y con la navaja Opinel que cargo siempre encima, cortó la lata y nos hicimos nuestros "vermuses"!
Ya hasta veíamos el mar, la playa y hasta a los críos con ojos más benévolos y todo...
¡Va por ustedes!

lunes, 2 de agosto de 2010

Yo soy MURAKÁ, MURAKÁ, MURAKAAAAMI

Fotografía de Diego Morales

¡Si es que este Haruki MURAKAMI me sorprende, me encanta, me entretiene, me fascina, me tiene obnubilado!
Esta novela sigue siendo tan genial como las otras. Cuando pueda, comentaré algo más sobre ella, por el momento aquí les dejo unos fragmentos que me han provocado unas risas controvertidas (mis hijos dicen que parecen de hiena, la gata Lisi se ha asustado, las chicharras se han callado y las ranas se han sentido ofendidas).
¡Qué panzá a reir que me he dado!

[- Dime, ¿siempre comes tanto? –me decidí a preguntar.
- Sí, más o menos –dijo ella sin darle la menor importancia.
- Pero no engordas.
- Tengo dilatación gástrica - dijo ella -. Por eso como tanto y no engordo.
- Hum… Pues debes de gastar un dineral en comida ¿no?] Páginas 106, 107

[… Cuando las mujeres gordas se visten de rosa suelen ofrecer una imagen algo imprecisa, como si fueran enormes pasteles de fresa, pero en ella, por la razón que fuese, aquel color parecía nítido y discreto.
- A tu abuelo le gustan las chicas gordas, ¿verdad? – pregunté para asegurarme.
- Sí, claro –dijo la joven de rosa-. Por eso siempre voy con cuidado para engordar. Con la comida y demás. En cuanto me descuido, adelgazo rápidamente, así que intento atiborrarme de mantequilla y de crema.] Página 214.

[No obstante, proseguimos nuestro camino río arriba. Ella me precedía. Al dirigir el haz de luz a su espalda, veía cómo sus pendientes de oro, del tamaño de un sello, relucían vivamente.
- Esos pendientes, ¿no son un poco pesados para llevarlos siempre puestos? – le dije, dirigiéndome a su espalda.
- Estoy acostumbrada –respondió-. ¿Y el pene? ¿Has sentido tú alguna vez que te pese el pene?
- La verdad es que no. Nunca.
- Pues es lo mismo. ] Página 237.

viernes, 30 de julio de 2010

La ministrona prehistórica


Fotografías de Diego Morales.
Cuadernillos de ejercicios veraniegos

Decididamente los deberes escolares del verano son una fuente constante de pesambres. Si no es bastante trabajo perseguirlos para que encuentren los libros, lápices, gomas y sacapuntas; sentarlos para que hagan los deberes y chantajearlos con no bañarse, no jugar a las máquinas o no ver al Bobo Esponja, sólo me faltaba encontrarme con desvaríos delirantes de mentes obtusas. Ya el año pasado me quejé porque en un ejercicio se decía que "los ciervos y las ciervas se dañaban las patas en cautividad". Este año, los frutos de la Bibiana siguen dando sus frutos (amargos, agrios y decepcionantes) porque el redactor de los problemas está más atento a escribir esas estupideces de niños y niñas que a la verdad. ¿Pues no hemos quedado en que la Historia empieza cuando hay documentos escritos? ¿Desde cuándo las personas (obsérvese que bonito queda) de la prehistoria escribían en piedras? Seguro que la Bibiana se zampó de pequeña todos los capítulos de Pedro Picapiedra. Así se le ha quedado a ella el cerebro, que no sabemos si es pulimentado o tallado.

miércoles, 28 de julio de 2010

Tinaja bonita

Fotografía hecha por mi hijo mediano
La Lisi ayudando

Fotografía de Diego Morales

¡Anda que no me ha costado ni ná transportar el tinajón! ¡Y sin que se rompa, que tiene ya lo menos cien años! Pensé que, como ya no tengo a mi Berlingo trabajadora, no iba poder yo hacer más portes, pero, qué va. Abatí los asientos de mi Focus y como que me llamo Diego que el botijón entra. ¡Y entró! Tuve que pedirle ayuda a un señor de la limpieza que pasaba casualmente por allí. Pero y ¿para bajarla? Pues entre mi hijo menor y mi moza conseguimos sacarla del maletero (sólo le hice un pequeño rasguñín al coche y mi hijo lo tapó con la pintura gris de los Warhammer). ¡Y no les digo nada para subirla al catafalco ése de hierro! La subimos entre mi moza y mi hijo mayor a un sofá, haciéndola rodar acostada y desde allí volcándola sobre los hierros conseguí enderezarla.
¡Cómo se le ocurra decir a mi moza que ahí no le gusta, la meto dentro como en el cuento ése de los niños que se escondían del ogro ocultándose en las orzas!
¡Todavía me duelen los riñones!

lunes, 26 de julio de 2010

¡Jjjjrrrrrggggg!

Fotografía hecha por mi hijo mediano
La Lisi tirá por los suelos...

¡Díganme ustedes! ¡Con cuarenta y tantos -los chicos del tiempo o mienten como bellacos o toman la temperatura en lo más alto de la más alta torre- grados centígrados a la sombra ¿qué se puede echar (¡ején!) que no sea la siesta?!

sábado, 24 de julio de 2010

Asquerosillo pero eficaz

Fotografía de Diego Morales

¿Habrá bicho más vilipendiado que las asquerosas, putas, marranas, desgraciás, pesás, molestas y repugnantes moscas?
Este método no nos libra por completo de esas guarras pero sí se consigue eliminar a un buen puñado de vomitosos y pegalosos insectos.
Cójase una botella vacía de refresco, practiquénsele unos cuantos agujeros con un cigarrillo, llénese hasta la línea de huecos con vino y agua azucarados. ¡Son bicharracos tan estúpidos e imbéciles que saben entrar pero no salir, jejeje!
¡¿Pues no que se me está ocurriendo algo parecido para atrapar a los políticos...?!

viernes, 23 de julio de 2010

H2O

Fotografía de Diego Morales
Laguna Negra (Soria - España)

Pasaremos los próximos días en Mojácar así que, si alguno de ustedes recala por ahí y me descubre, le invito a una cervecita. ¡No se vale decir ¡Diego! para que vuelva yo la cabeza y me descubra!
Para mitigar las calores tan horrendas que estamos sufriendo, les regalo una imagen de la Laguna Negra... ¡nevada! ¡Qué fresco más rico!
¡Feliz verano!

jueves, 22 de julio de 2010

El pulpo

Fotografía de Diego Morales

¿Sabían ustedes que la Selección Española de Fútbol ha ganado el Mundial de Suráfrica (...porque esto es Á-fri-caaaaa...)?
Los Oráculos, Pitonisas y Adivinadores habían utilizado hasta ahora todo tipo de animales para adelantarnos cómodamente el futuro pero ¿un pulpo?
Lo que más me ha llamado la atención es la fe ciega en el Pulpo, su Apoteosis y las investigaciones científicas que desde ahora en adelante se llevarán a cabo para descubir las cualidades extrasensoriales de estos octópodos tan gustosos. ¡Qué lástima que Scully y Mulder yan han sido jubilados -y sin tener 70 años, señor Cetapé-!
Si en España alguien hubiese dicho que una de nuestras miles de Vírgenes o uno de nuestros cientos de Santos poseían tales poderes paranormales, habríamos sido tildados con escarnio y posmodernidad diurna de españaprofundos, santurrones, supersticiosos, casposos y terentinos.
¡A mí me da igual que la Angel(ic)a(l) Merkel lo haya adoptado como animal de compañía: con un bote de birra, unas hojitas de laurel, un puñadico de sal y pimienta y pimentón... me salió....!
Por cierto, de aquí a nada escucharemos por la radio: fulanito de tal es que juega muy bien a sóquer.

martes, 20 de julio de 2010

De Jesús Cotta

Fotografía y arreglos "naïfs" de Diego Morales
Estrellas en el agua

A VOSOTRAS, aurigas de la noche,
las admirables, el simpar rebaño,
ciegas de luz, ajenas a la hierba,
hoy os tengo cautivas en el agua.
La brisa riza vuestro noble curso
y el toro de la vida y de la muerte
os podría beber sin más de un sorbo.
¿Quién no os quiere engarzar en un anillo?
¿Qué dirá de vosotras un jilguero
que no pueda cazaros con el pico?
¿Y quién no fue feliz con el engaño
de tener al alcance de los dedos
la más indiferente lejanía?

“A merced de los pájaros”
Jesús Cotta
Siltolá poesía. Fundación ECOEM.

domingo, 18 de julio de 2010

De Ramón Simón

Fotografía de Diego Morales
Acuarela

La sombra de la casas que cae sobre la arena
del patio, buganvillas que esparcen los balcones,
alta torre de fondo, y el tañir penitente
del campanario. El sol de un día entrado agosto.
El cielo aún celeste en la acuarela.
Con traje a la medida de la época, unos hombres
caminan en silencio. A dónde van, me digo.
La mano del pintor quizá lo sepa.